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25/8/08

REDES SOCIALES: LA GUERRA

Fuente: El Pais.

La calidad, la experiencia y el liderazgo de Facebook y MySpace en un mercado tan competitivo como el estadounidense han permitido que estas redes sociales se instauren en España con fuerza y éxito. Sin embargo, las respuestas españolas se han puesto las pilas en un tiempo récord: una propuesta autóctona con sólo dos años de vida, Tuenti, ya se erige líder en nuestro mercado. Según el último informe de la auditoría de Internet ComScore, esta empresa, con sede en Madrid, es el sitio de contactos sociales con más tráfico en nuestro país. En junio de 2008 obtuvo 2.843.000 visitantes únicos al mes, frente a los 2.279.000 de Hi5, los 1.200.000 de MySpace y los 1.164.000 de Facebook. ¿Tan importante es el factor local en esta batalla?

Los expertos no albergan demasiadas dudas. Víctor Pimentel, editor del popular blog sobre teconología GenBeta, cree que “la sociedad española valora muchísimo su idioma natal en este tipo de plataformas. Como usuario, no sólo eliges un servicio para ti, sino para todas tus amistades, y el nexo común suele ser la lengua”. Con mayor o menor velocidad, las redes extranjeras han entendido la importancia de adaptar sus servicios a cada zona de combate. MySpace abrió una delegación en el centro de Madrid hace más de un año, con la intención desde el primer día de crear contenidos exclusivos dirigidos a la comunidad hispanohablante (series de ficción, asociaciones con revistas locales, concursos musicales…). Y Facebook ya tiene en proyecto establecer permanentemente una oficina en España.

Pero Tuenti no es ni mucho menos el único escollo con el que tienen que lidiar. Wamba, con sede en Palma de Mallorca, es otra red social española que sube como la espuma aquí y en varios mercados latinoamericanos. Según Nielsen Ratings, alcanzó una audiencia total de 6.895.834 de visitantes únicos el pasado julio. Enrique Dubois, su fundador, admite haberse inspirado precisamente en MySpace para su aventura empresarial: “La descubrí en un viaje a Estados Unidos. Me quedé impresionado por la innovación en la forma de comunicación que representaba y supe que aquí también tendría cabida un servicio similar”.

Con todo, el verdadero combustible de estas empresas no es el cúmulo de visitas, sino su número de usuarios registrados. Esto es, individuos que hayan diseñado un perfil personal en cada una de las páginas. Y el pastel es a todas luces inmenso: según un estudio realizado por las consultoras Xperience Consulting y Findasense, el 83% de los jóvenes españoles usa, por lo menos, una red social. Las tareas de captación se vislumbran, por tanto, esenciales.

¿Y cuál es la forma más efectiva? Sencillamente, que un usuario registrado envíe una invitación personal a un amigo para que se adhiera. Para ello hay dos modalidades: enviar directamente la invitación a una dirección de correo electrónico determinado o usar el rastreador de contactos que te ofrecen las diversas redes. Estos rastreadores solicitan la contraseña que el usuario emplea en algunos programas de mensajería instantánea (como Messenger) y desglosan el listado de contactos existentes en esa cuenta. Inmediatamente después, el sistema incita al usuario a que invite a sus amigos, y aquí es donde llega la polémica. Mientras que algunas redes, como Tuenti, especifican claramente que se invite a “amigos”, otras, como Hi5, captan tu atención con un botón de grandes dimensiones en el que ofrecen la posibilidad de enviar esa invitación a todos tus contactos, sin hacer criba entre los que son amigos y los que el usuario ni recuerda (por no hablar con ellos desde hace tiempo, por ejemplo). Esta maniobra provoca que muchos usuarios reciban invitaciones de gente que ni conoce, con el consiguiente cabreo. ¿Se trata de spam (correo basura)?

Enrique Dans, profesor en el Instituto de Empresa de Madrid y reputado blogger, califica la estrategia de deleznable: “Este tipo de páginas buscan el crecimiento por encima de todo, e intentan aprovecharse de un usuario, por lo general, de escaso nivel cultural y tecnológico”. Hi5, una de las plataformas a las que se le acusa de esta práctica, lo niega. Ramu Yalamanchi, su creador, aclara por e-mail que su empresa “no envía spam a sus usuarios” y que “está muy pendiente de que nadie abuse de nuestra red mediante spam”. Simplemente, continúa, “brindamos a nuestros usuarios registrados la posibilidad de conectar con sus amigos”.

Sin embargo, las críticas cruzadas que mejor ilustran que la disputa por el liderazgo se traduce en la lucha por diferenciarse, por definir una personalidad particular, llegan de mano de los propios usuarios. Alpio Aquilina revela que gracias a su perfil en Facebook recuperó el contacto con sus amigos en el extranjero, y por ello cree que la suya “es una plataforma con un enfoque claramente internacional”, algo que, paradójicamente, muchos usuarios españoles consideran más un defecto que una virtud. Tuenti, en cambio, será la reina local, “pero está lleno de pijos”, asegura Cristina Ruiz, miembro de Cocoloop, una nueva red social española que se centra en los servicios móviles. Adriano Silva, usuario de Tuenti, opina a su vez que MySpace “es primitivo y está lleno de gente pretenciosa”, y que su plataforma es mejor porque “en España, si no tienes Tuenti, no eres nadie”.

Esa sensación, la de que MySpace está enfocado a un público más alternativo o, por lo menos, más elitista culturalmente, está bastante generalizada entre los detractores del portal de Rupert Murdoch, pero, por el mismo motivo, cuenta con miles de apasionados seguidores: “MySpace ha permitido que gente de todo el mundo vea mi trabajo, y gracias a él he conseguido que me inviten a eventos nacionales e internacionales relacionados con mi profesión”, comenta Charuca, una ilustradora residente en Barcelona. Desde la oficina española de MySpace quieren dejar claro que no se casan con ningún estilo en concreto y que ni mucho menos les asusta lo mainstream: “Hemos tenido iniciativas muy chulas con Angy, Mónica Naranjo o Melendi. También participamos en la preselección para Eurovisión. Esta iniciativa superó todas nuestras expectativas e hizo que MySpace fuese conocido a nivel popular en España”, aclara Borja Prieto, su director de contenidos en nuestro país.

Cuando por fin los usuarios han empe-zado a abrazar todas las posibilidades de la web 2.0, Google (y su anticipadísimo software universal Android), fabricantes de telefonía móvil (Apple, Nokia, Blackberry…) y los principales operadores se han puesto de acuerdo en algo: el futuro pasa —y esto es inmediato— por los dispositivos inalámbricos. Pimentel, de GenBeta, también lo cree: “Se debe mejorar la parte activa en los móviles para poder añadir contenidos fácilmente desde ellos y poder luego enriquecerlos desde cualquier sitio y a cualquier hora”.

La mayoría de redes ya cuenta con su versión para móviles, pero por ahora no con las mismas herramientas que sus formatos web originales. Tuenti y Facebook permiten ver fotografías e insertar comentarios, así como enviar mensajes entre los usuarios. Pero estas adaptaciones no dan opción a subir fotografías directamente desde el teléfono. Sí lo permite MySpace Mobile, una de las propuestas más completas, aunque todavía no cuenta con la posibilidad de colgar vídeos.

Todas estas limitaciones técnicas parecen haber sido solventadas por empresas como Zannel, en Estados Unidos, o Cocoloop, en España, que desde sus inicios se propusieron potenciar la parte móvil. Además de subir fotografías y vídeos, estas redes ofrecen la posibilidad de conocer mediante un sistema de geoposición si otros miembros de la misma red se encuentran próximos en ese momento y dónde están los puntos WiFi gratuitos más cercanos, todo desde el teléfono. Que estas aplicaciones se extiendan a los demás es sólo cuestión de tiempo.

Pese al esfuerzo por adaptarse a los nuevos tiempos, ninguna receta es eterna. Basta con recordar formatos que arrasaban hace años y que hoy están obsoletos. Es más, en cualquier momento puede surgir una nueva fórmula que revolucione Internet. Lo mejor siempre está por llegar. ¿Por qué no desde España?

24/3/08

Las redes sociales están que arden, pero no de fiebre

Fuente: El Mundo.

Cuando en el año 2005 News Corporation pagó 580 millones de dólares por Myspace, no faltaron advertencias sobre el alto precio y la dificultad de las redes sociales para convertir el número de usuarios en ingresos. Y, sin embargo, sólo unos meses más tarde, el propio Rupert Murdoch —presidente del grupo— se dirigía a sus accionistas con la convicción de que Myspace sería en el futuro un negocio de miles de millones de dólares.

Los años han pasado y las ganas de las grandes empresas por entrar en el incipiente negocio de las redes sociales parecen haberse mantenido intactas. Hace cinco meses Microsoft invirtió 240 millones en la red social Facebook a cambio de un exiguo 1,6% de la empresa, lo que para algunos analistas sitúa el precio total de Facebook en unos 15.000 millones de dólares. La pasada semana la protagonista ha sido AOL, que ha sacado la tarjeta para comprar la red social Bebo por 850 millones de dólares —545 millones de euros al cambio—. Bebo se fundó en San Francisco, pero concentra el mayor número de usuarios en Inglaterra, Irlanda y Nueva Zelanda. Al igual que otras redes sociales se basa en fichas personales donde los usuarios escriben sus intereses y aficiones, suben fotografías que luego enlazan con las de otros amigos y conocidos, y pueden dejar mensajes de texto en tablones de anuncios. Las redes permiten conectar con viejos amigos y estar al tanto de lo que hacen los conocidos. «Es un complemento perfecto para nuestras herramientas de comunicación», aseguró durante el anuncio del acuerdo Randy Falco, consejero de AOL.

En Bebo están registrados unos 40 millones de usuarios. Normalmente, en las redes sociales el número de usuarios registrados es mayor que el de usuarios activos. Comscore cifra en unos 20 millones el número de personas que acceden realmente al servicio. Muchos, pero cifras aún muy alejadas de los más de 100 millones que conectan con Myspace o Facebook —las dos redes sociales de mayor éxito— en todo el mundo. De repente la compra de Murdoch parece casi una ganga.

¿Hay razón para pagar estas cifras desorbitadas? Durante años se ha considerado a las redes sociales como el próximo gran protagonista de la Red. El pasado mes de enero, sin embargo, la revista Businesweek recogía un dato inquietante. En los últimos cuatro meses de 2007, el tiempo medio que los usuarios de estas redes permanece conectado ha disminuido un 14% y aunque el número de registros aumenta, el ritmo de crecimiento es menor que el de años pasados. En el Reino Unido se suma otro dato: Facebook y Myspace perdieron en el mes de enero un 5% de sus usuarios registrados, según las cifras de la consultora Nielsen. Se habla de tedio y de un mercado cansado de ser bombardeado con publicidad a cambio de una comunicación muy poco sustancial.

TUENTI. La realidad, sin embargo, es que las redes sociales siguen creciendo con fuerza en todo el mundo, en especial en los mercados latinos y mediterráneos. «Hay mucho potencial de crecimiento en los nichos locales y las redes especializadas», concluye Alex Burmaster, analista de Nielsen, en el último estudio de la consultora sobre uso de este tipo de páginas.

En la sede de Tuenti, un piso de 150 metros cuadrados en el corazón de Madrid, el trasiego de mensajeros cargados con cajas de servidores es constante. Las máquinas se configuran y, una vez puestas a punto, vuelven a salir hacia un centro de proceso de datos a las afueras de la ciudad.

El trabajo, sin embargo, se amontona, y es fácil ver media docena de cajas sin abrir, apiladas junto a la pared. «Hemos cambiado la forma de vender servidores en este país. Al principio las empresas no entendían cómo podíamos necesitar tantas máquinas y con tanta urgencia, trabajamos a una escala completamente diferente a lo que había hasta ahora», comenta Zaryn Dentzel, en español pero todavía con un marcado acento americano.

Con 24 años, Zaryn es uno de los fundadores de esta red social, una de las de mayor éxito en nuestro país. Nadie en la oficina se atreve a dar el número exacto, aunque aseguran que superan con holgura los del famoso Facebook en España —380.000 usuarios—. Su éxito es la razón por la que cada semana llegan a las oficinas una media de diez nuevos servidores. Es la única forma de soportar el tráfico de más de 66 millones de páginas servidas cada 24 horas. Los usuarios activos pasan más de una hora enganchados a las páginas de los amigos, tres veces más de lo que invierten los usuarios españoles de Facebook o Myspace.

Javier Olivan, jefe de expansión internacional de Facebook también confirma que, al margen de las cifras de usuarios registrados, «las cifras de usuarios activos, es decir, aquellos que han visitado Facebook en los últimos 30 días, están creciendo» y lo hacen incluso en los países donde el número de registros está cayendo. Ahora mismo Facebook es la segunda red social por tamaño, después de Myspace.

Se espera, no obstante, que en los próximos meses adelante a la red social de News Corporation si no en número de usuarios registrados sí en el número de usuarios activos y páginas vistas.

Para Mario Queiroz, vicepresidente del área de producto de Google, el fenómeno social sigue teniendo un fuerte empuje. «Nuestra red social, Orkut, tiene un mercado muy potente en Brasil e India, y hay países en los que el fenómeno de las redes sociales no ha hecho más que empezar», asegura. En la actualidad, las redes sociales están muy fragmentadas, y aunque hay claros vencedores globales, el mercado local tiene mucho peso. Sónico es una de las redes que acaba de desembarcar en nuestro país. Llega de América Latina donde ha conseguido enganchar a más de 11 millones de personas. «La base potencial de internautas existentes —más de 25 millones— nos brinda un amplio margen de crecimiento. Pensamos terminar 2008 con más de 30 millones de usuarios», señala Rodrigo Teijeiro, fundador de la red social.

PUBLICIDAD. La clave sin embargo, no es si estas redes pueden seguir creciendo, sino si pueden empezar a dar dinero a sus fundadores. El 60% de los internautas con mayor poder adquisitivo está presente en ellas, la segmentación que es posible hacer dada la cantidad de información personal que manejan estas redes no tiene comparación en el mundo real y el perfil de usuario es joven, culto y a la moda. Es, sencillamente, el sueño húmedo de cualquier anunciante.

Sin embargo, ninguno de los intentos de llevar la publicidad más allá de los típicos banners parece haber funcionado. Facebook tuvo que dar marcha atrás en varias de sus ideas que muchos usuarios consideraron intrusivas. Entre ellas Facebook Beacon, una aplicación que informaba a los amigos de los usuarios de las compras que había realizado y sus intereses. Aún es un servicio en funcionamiento pero no está activado por defecto debido a la avalancha de protestas. Según In Stat, en el año 2010 la publicidad en sitios «sociales» rozará los 850 millones de dólares —545 millones de euros—, pero la lista incluye servicios donde la publicidad está mejor vista y suele generar mejores resultados, como las herramientas de distribución de vídeo.

¿En las redes sociales? Está por ver. Ninguna gran red social se arriesga a utilizar la información personal de los usuarios como vehículo para conseguir mejores anunciantes o una publicidad más atractiva. Los medios para crear nuevas aplicaciones y usos están, pero hay miedo al rechazo. Un paso en falso y a los usuarios no les faltarán alternativas donde se les escuche mejor. Por eso, muchas han optado por centrarse en fórmulas poco intrusivas —y de menor rendimiento económico— o incluso renuncian a los anuncios más simples. «Hay que reeducar al mercado publicitario para ser más eficaz, buscar fórmulas relevantes para el usuario», aseguran en Tuenti.

4/3/08

Redes sociales, entre la moda y el negocio

Fuente: Expansion.com.

El boom de las redes sociales en Internet, protagonizado por empresas como Facebook, MySpace, Linkedin y Twitter, ha atraído el interés de los gigantes de la comunicación, como News Corp y Microsoft, que ven en esta actividad una oportunidad para acercarse más a sus clientes y, de paso, sumar ingresos por publicidad a su facturación.

Nacidas como casi todos los negocios puntocom, a partir de iniciativas solitarias de emprendedores, el poder de convocatoria de las redes sociales no ha pasado desapercibido para los grandes del sector. El modelo de estas empresas se basa en la venta de publicidad, que se hace atractiva por la posibilidad de analizar el comportamiento de los usuarios de Internet y, en consecuencia, identificar segmentos de mercado. Sin embargo, los precios pagados por estas empresas, aún en ciernes, han devuelto al sector fantasmas de épocas pasadas, que terminaron con el estallido de la burbuja al inicio del nuevo siglo.

En dos recientes operaciones, cerradas durante el pasado año, MySpace ha sido valorada por el propietario de News Corp, el magnate australiano de la comunicación, en cerca de 6.000 millones de dólares (4.000 millones de euros), más de veinte veces sus ingresos, una cifra inferior a los 15.000 millones de dólares a los que valoraría el 100% de Facebook el grupo Microsoft, que pagó 240 millones de dólares por un 1,6% de la compañía, que factura cien veces más al año.

Un reciente informe de Enter, el centro de estudios sobre nuevas tecnologías del Instituto de Empresa, alerta sobre la sobrevaloración de las redes sociales en Internet. Según Enter, las redes sociales necesitan masa crítica para justificar su modelo de negocio, pero, pasado un determinado número de afiliados, la suma de nuevos socios resta, no suma.

Para los expertos que elaboran este informe, en un momento determinado, “el valor incremental de la red tiende a disminuir con el número de afiliados, de tal forma que, una vez llegado el número de socios a cierto nivel de inflexión, la probabilidad de que se una un afiliado cuya contribución a la red es inferior al valor que extrae de ella (llamados free riders) comienza a aumentar”.

Según el informe, “en este contexto, la obsolescencia de una red determinada por efectos de red negativos puede llegar a su sustitución por otra plataforma”. Esto es lo que ya estaría ocurriendo con MySpace, que sustituyó en su momento a redes como Friendster y SixDegrees.com, y lo que también puede pasar con Facebook, que en Estados Unidos está perdiendo popularidad frente a Linkedin.

¿Promociones?
Las operadoras de telecomunicaciones no pierden oportunidad para comercializar nuevos productos. Sin embargo, bajo el nombre genérico de promoción, se presentan servicios con apenas ventajas sobre los que la empresa tiene en catálogo. Es el caso de un operador, que ha puesto en marcha una promoción para los lectores de un diario, según la cual éstos pueden obtener un modelo de Nokia a cero euros comprando el periódico un número determinado de días.

Las condiciones, en letra pequeña –nuevos clientes de la compañía o abonados que pasan de prepago a contrato–, prácticamente igualan a estos clientes con cualquiera que llame a la empresa y solicite la misma oferta. En otros casos, los regalos asociados a altas en servicios de acceso a Internet con ADSL exigen una permanencia con la compañía con unas penalizaciones en caso de baja anticipada superiores al valor del regalo.